Aprovecha tu empresa para asegurarte un futuro confortable

A lo largo de mi carrera profesional me he encontrado muchas veces con empresarios cuya preocupación era asegurarse de un buen nivel de vida a partir del momento de dejar la empresa. La preocupación venía del hecho de que sus finanzas personales no les permitían tener este objetivo claro, a menos que se pudieran vender la empresa a un valor irreal. No se planteaban iniciar un plan de ahorro para la jubilación porque esto suponía aumentarse el salario con el consiguiente coste para la empresa (sueldo bruto, cotización, etc). Uf, para ahorrar individualmente 1.000 € netos, el coste para la empresa subía a casi 1.500 €, un 50%. Inasumible.

Pues bien, ninguno de ellos conocía que la empresa puede ir creando un plan de ahorro destinado a su jubilación sin sobrecoste y con importantes ventajas fiscales. La empresa puede iniciar un plan de acumulación de capital mensual de por ejemplo, estos 1.000 € mediante algún producto de ahorro asegurado e ir obteniendo un rendimiento a largo plazo. Empresa y trabajador (empresario, directivo, etc) firman un acuerdo donde queda patente el objetivo y las condiciones de este plan. La empresa será el tomador del seguro de ahorro, el trabajador será el asegurado y el beneficiario en caso de vida del asegurado al finalizar el plan establecido será la empresa quien se dispondrá a pagar al trabajador quien habrá generado una renta irregular.

En caso de muerte del asegurado, el beneficiario puede ser la familia, el socio, etc. Al llegar el momento acordado, el trabajador cobra este importe acumulado durante años con una reducción fiscal del 30% sobre la base imponible ya que Hacienda lo contempla como renta irregular generada en más de 2 años y con un límite de 300.000 €. La empresa lo contabiliza como gasto en la partida Sueldos y Salarios y así no genera Impuesto de Sociedades porque el gasto supera las plusvalías financieras acumuladas durante el período. De hecho la empresa, habrá devengado unas prevendas a favor del trabajador y la cotización a la Seguridad Social que hubiera supuesto un aumento de sueldo equivalente. A la Seguridad Social tampoco tendrá que pagar más allá del tope de la base de cotización máxima establecida actualmente en unos 3.750 € mensuales o 45.000 € anuales, tanto si cobra 100.000, 200.000 o 300.000 €.

Algunas empresas aprovechan estos planes para fidelizar directivos, que si se van antes del plazo estipulado, pierden estos “bonus” generado. Es un derecho condicionado al comportamiento del trabajador. Tanto empresa como trabajador se benefician reduciendo gastos por cotización la una y por irpf el otro, además de las ventajas de la planificación financiera, de la capitalización, del interés compuesto, y del hecho de contar con un seguro de vida , para proteger a otro socio (asegura la continuidad de la empresa), o proteger a los familiares (cónyuge o hijos) o a quien se desee designar como beneficiario.