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¡Que mi dinero trabaje!

 

Esta expresión se ha convertido en poco menos que un sueño para la gran mayoría de los ahorradores españoles. No puede ser que lo que por un lado cuesta tanto esfuerzo conseguir, por otro sea tan fácil de perder. Los que aún podían ahorrar o los que ya habían ahorrado (jubilados), sistemáticamente  fueron y son  objeto de propuestas que no benefician a nadie más que a la entidad proponente.
Incluso en los años de mayor expansión económica, los ahorradores españoles no acababan de sacar partido.
Prueba de ello es este estudio de la gestora Alliance Bernstein, que en diciembre de 2.006, después de 4 años de expansión económica, concluía que el 80% de los españoles fracasaba en sus inversiones. Faltaba un último año para el inicio de las caídas bursátiles, período en el cuál se aprovechó para empapelar al  público con las últimas OPV, como Criteria o Iberdrola Renovables. Todos conocemos los pésimos resultados.
Claro, supongo que si este estudio se realizara ahora, en 2.012, la conclusión sería mucho más dramática. En estos casi 5 años de recesión, los ahorradores se han refugiado en activos conservadores después de pérdidas considerables realizadas en activos de riesgo. La prueba está en el gran volumen reembolsado de fondos o las caídas de volumen negociado en la bolsa española. La mayoría de ahorradores está en activos otra vez perdedores, léase preferentes, bonos convertidos en acciones, o en el mejor de los casos en productos que les están haciendo perder poder adquisitivo cada año,  y ya llevan 4 años así. Estos productos como depósitos o fondos garantizados.
Si, los depósitos que dan un 4% los primeros meses, luego pasan a rentar un 2% o menos. Además son productos ilíquidos hasta vencimiento. Muy mal. Pero peor son los fondos garantizados, maliciosamente pensados para que la entidad emisora se financie gratis con dinero de sus clientes. Lo más normal es llegar al vencimiento, por ejemplo a los 3 años, y no obtener ni un euro de rentabilidad.
Un cliente me ha hecho  llegar un producto de este tipo para pedirme mi opinión, es el “Dipòsit Doble” de Banc Sabadell. El 50% de la inversión en un depósito al 4% a 12 meses (cubre la inflación más los impuestos), la otra parte a un plazo de tres años en un estructurado garantizado a vencimiento, cuya rentabilidad se calculará según la suma de las revalorizaciones mensuales del Eurostoxx 50 con una variación positiva máxima mensual del 2,5% pero sin suelo en las variaciones mensuales negativas. Pues
bien, me puse a realizar una simulación de un período de 10 años, suficientemente largo como para albergar escenarios alcistas y bajistas, del 2002 al 2012. El resultado es espectacular. Espectacularmente negativo, ya que arroja un pérdida del -99%. Todo porque capa las subidas al 2,5% pero no las bajadas. Cuando uno ve esto, piensa en dos posibilidades, o bien son muy malos gestores o bien …. ¿Ustedes que creen?. Por lo tanto al final se ha perdido poder adquisitivo.
No contraten tampoco nunca estructurados referenciados a una cesta de acciones, sólo que una de ellas no cumpla a vencimiento ya pierde. Ni tampoco nunca contraten estructurados referenciados a revalorizaciones medias mensuales. Una media mensual, es la de un año dividida por 12. Han de ser revalorizaciones anuales. De todas maneras un fondo garantizado es ingestionable, cuando se contrata ya se ha hecho la apuesta, y uno se queda enganchado durante años a la espera de recuperar su capital inicial.
Existen maneras más racionales que hacer trabajar los ahorros. Pero hay que tener en cuenta una serie de premisas:
1.- Buscar asesoramiento realmente profesional. Alguien que sí se gane la vida asesorando, no vendiendo. Lo dice el Banco de España en su página www.finanzasparatodos.es.
2.- Evidentemente trabajar con fondos de inversión, que se pueden gestionar. Cambiar de unos activos a otros según sea el momento de mercado y sin pagar impuestos.
3.- Existe una premisa básica para el inversor que es la diversificación. Mis ahorros no pueden estar todos en la misma
cesta. La mayor garantía para no perder dinero, no son ni la solvencia del Banco, ni el Fondo de Garantía de Depósitos, sino la diversificación y una gestión dinámica. Y si no pregunten a los que invirtieron todos sus ahorros en preferentes, en bonos convertibles, o acciones,  en la CAM, Caja Castilla La Mancha, Caixa Galicia, Catalunya Caixa, Bankia, etc. Si Europa no los rescata, es que ni los depósitos se recuperarán en años.
4.- Plantearse estrategias, objetivos de ahorro y los plazos en los que quiero conseguirlo. A partir de ahí, se puede asignar los instrumentos adecuados a cada objetivo.
5.- Dedicar algo de tiempo. Como mínimo el mismo que dedicamos a planificar unas vacaciones o a comprar una tele.
Hay mucha gente reacia a trabajar con fondos. Yo reconozco que durante un tiempo también lo fui, cuando trabajé  como cliente de entidades que no sabían asesorar. Me los recomendaban en el peor momento y una vez vendidos se olvidaban de mí. Pero con unos pocos datos se puede observar que los fondos proporcionan grandes rentabilidades de manera mucho más segura y consistente que las acciones. Por ejemplo, los fondos de renta variable global (que invierten en todo tipo de países y sectores), están ganando un 40% en 3 años y un 10% en 2.012. O fondos de renta fija internacional que están ganado un 20% en tres años y un 7% en los últimos 6 meses. Ahora, si comparamos
con el IBEX, pues claro. ¡Es que el Ibex no está suficientemente diversificado!. El Ibex representa un 1,5% de un fondo de renta variable global. En España nos empeñamos en comprar acciones del Ibex. Hubo un momento en que estuvo bien, pero hace años que debimos sacar nuestros ahorros del Ibex, como lo hizo todo el resto del mundo civilizado.
Yo trabajo estrategias ágiles y flexibles que combinan fondos renta variable con fondos de renta fija, con el objetivo de maximizar el reparto de  cupones o de dividendos según sean los subyacentes y de este modo generar unas rentas a sus partícipes. A esto le llamo yo hacer trabajar al dinero.

Parece que empezamos a darnos cuenta, pero… ¿Cuándo actuaremos?

 

Un reciente estudio de la aseguradora Aegon, concluye que sólo un 7% de los españoles prevé que tras la jubilación tendrá ingresos suficientes para vivir. El 60% cree que deberá seguir trabajando una vez alcanzada la edad de jubilación. Expansión 2/07/2012.
Todos los clientes o potenciales clientes con los que hablo, ven claro que nuestro actual sistema de pensiones no resolverá, como lo hizo en el pasado, el problema de la jubilación. Estamos en plena fase de aceptación del problema. Ahora falta la fase de actuación. En España, a diferencia de otros países, esta fase aún no ha empezado. El problema de las pensiones, surge periódicamente cada vez que hay una crisis económica y desaparece de igual modo cuando el ciclo recupera. Pero este no es un problema relacionado con las crisis económicas puntuales, sino con la demografía. Podría mostrar la típica evolución de la pirámide de población en España, pero es mucho más sugerente el siguiente gráfico.
Personas vivas en el año 2.000 en España según fecha de nacimiento.
Los padres del baby boom, fueron lo suficientemente prolíficos  como para que al jubilarse, sus hijos cotizantes mantuvieran sus prestaciones (crisis arriba, crisis abajo). Pero la generación del baby boom, por motivos socioculturales, no ha podido o no ha previsto tener la suficiente descendencia como para asegurarse su propia jubilación. El gráfico es esclarecedor al mismo tiempo que ensombrecedor. El baby boom está condenado a pasar a la historia como la generación de viejo miserables. Sólo un cambio que provoque un aumento brutal de la riqueza del país podría solucionarlo. Como Noruega, que en los 70 encontró petróleo y  ahora el estado puede ocuparse de sus mayores, antaño humildes pescadores, con holgura.
Los que no pueden ahorrar nada, deberán esperar a la caridad del Estado. Pero los que no tienen escusa de ningún tipo son los que pudiendo ahorrar, no se preocupan de plantearse  un mínimo de planificación, para solucionarse el problema o mejor PROBLEMA con mayúsculas. Si añadimos que la longevidad va en aumento, entonces, señores, vayamos pensando en  la jubilación a los 80.
Nos quedan unos 20 años para estamparnos contra el muro. Los últimos serán de auténtica pesadilla. Muchos piensan que la solución está en su patrimonio (su casa), pero no calculan, que probablemente no habrá familias suficientes como para acaparar todo el parque de viviendas.
Esta sobreoferta provocará en el mejor de los casos una paupérrima revalorización de este patrimonio, y en caso de inmuebles mal situados o de peor calidad…
Pero no todo es pesimista, hay algo esperanzador. El crecimiento mundial de los próximos 10-20 años se vislumbra como la salvación del baby boom que pueda mínimamente ahorrar. Si observamos la historia del crecimiento mundial desde 1925 hasta hoy, vemos que las próximas 2 décadas son muy prometedoras. Viendo la evolución de los planes de ahorro basados en el crecimiento mundial (renta variable global o MSCI WORLD) realizados durante un plazo de 20 años, vemos que nos encontramos en un momento histórico solamente repetido durante la crisis del 29 y la crisis del petróleo en el 75. Después de estas dos crisis las generaciones que iniciaron un ahorro durante 20 años obtuvieron unas ganancias espectaculares del orden del 15% anual compuesto, es decir rentabilidades del 800% en 20 años.
Señores, dejemos de mirarnos el ombligo y actuemos, cuanto antes mejor. El tiempo es un aliado brutal. Cada 5 años que pasan hemos de destinar un 33% más a conseguir el mismo ahorro.

¡Que viene el lobo!, …. otra vez.

Estas líneas, serán de todo menos técnicas, únicamente pretendo exteriorizar una sensación que quiero compartir. Tiene que ver en como el establishment, a través de los medios públicos, políticos, de comunicación, etc., nos muestran de manera perfectamente colegiada su poder de manipulación sobre la clase media, la gran clase media. La panacea del siglo XX y lo que llevamos del XXI para los poderes fácticos. Esa gran clase media que calla y paga, pués su miedo a perder lo que justo acaba de conseguir es mayor que su afán de revelación. Estamos hablando de unas pocas décadas de clase media frente a milenios de historia sin ella.
Pues bien cuando veo como, repetidamente, los medios nos lanzan mensajes intencionadamente erróneos para que actuemos en sentido contrario a nuestros intereses, cuando veo como nos inundan de optimismo justo en el último escalón que lleva a la antesala del foso de los cocodrilos y siembran el miedo, el pánico, justo en los inicios de un nuevo ciclo de expansión.
Los que llevamos un tiempo  siguiendo los mercados, leyendo a otros que llevan más tiempo aún, sabemos que estas son las reglas. Lo leí por primera vez en el magnífico libro Leones contra Gacelas del maestro J.L. Cárpatos.
Pués bien, otro maestro bastante anterior, Benjamin Graham, autor de El Inversor Inteligente,  ya a principios del siglo XX, lo vió y recetó una estrategia para inmunizarse ante los ciclos de euforia y de pánico. El “Dollar Cost Averaging“, que no tiene nada que ver con comprar dólares. ¡Mucho más sencillo!. Consiste en la inversión periódica, siempre con la misma cantidad de capital, a largo plazo. Históricamente, se ha demostrado una estratégia ganadora 100%, en el largo plazo (más de 10 años) y si se cumplen uns sencillos requisitos.
Esta estrategia se podría llamar aquí la del “Ahorro Sistemático”. Si, AHORRO, si es que alguien se acuerda. Lo que hacían nuestros abuelos, pero con algo más de sofisticación. Durante las últimas décadas, esta cultura se ha ido perdiendo y se ha inducido, una vez más interesadamente, a un sistema de creación de riqueza virtual a base del endeudamiento.
Espero que en las próximas décadas, y una vez la sociedad haya logrado desapalancarse, volvamos a la cultura ancestral, la que sacó al homo sapiens de las cavernas, la del AHORRO. Espero que la memoria de estos años de crisis, hayan servido almenos, para volver al AHORRO. Quizá esta crisis sea la vacuna que necesitábamos para prepararnos para la gran prueba, la que llegará en un par de décadas cuando la generación del baby boom, deje de dar leche (de cotizar) y llegue a nuestras costas el Gran Tsunami Demográfico. Pero esta es otra historia de la que os hablaré otro día.