ESPECIAL COVID 19: LA SUPERVIVENCIA EMPRESARIAL

LLevo años predicando en foros de empresarios lo mismo. La necesidad vital de construir la independencia financiera de la empresa. Por muchas razones, pero la principal es la supervivencia a largo plazo, a base de superar los períodos difíciles. Pues estos días estamos viviendo una de esta ocasiones. La pandemia del COVID 19 puede dejar a muchas empresas sin liquidez y hasta ir a la quiebra. Esto intentan evitar los planes de las Administraciones, pero quizás no sean suficientes. Ahora es cuando se pone en valor haberme hecho caso.

La falta de cultura financiera en ámbito familiar se traslada también a la gestión de las pequeñas y medianas empresas. El pequeño y mediano empresario no se ocupa más allá de la gestoría fiscal trimestre a trimestre y porqué se ve obligado por las administraciones. La Planificación Financiera profesional aplicada a hogares y empresas genera un enorme impacto, aumentando el bienestar de las personas y fortaleciendo el tejido empresarial.

Particularmente, desde mi posición en la Junta Directiva de la Asociación Catalana de Ejecutivos, Directivos y Empresarios, intento divulgar y ofrecer soluciones aplicables en el ámbito de la empresa, algunas de las cuales te explico en este capítulo.

Esta situación se traslada a la pequeña y mediana  empresa. Sobre todo a  la pequeña empresa familiar, ya que se gestiona con los mismos malos hábitos que en el ámbito particular. La visión de ultra corto plazo se instaura absolutamente. Básicamente la razón proviene de las obligaciones fiscales que cada trimestre llevan a la empresa a confesarse ante la Administración. La contabilidad al día y las declaraciones trimestrales son las grandes preocupaciones del empresario o del gerente en este ámbito. Eso y que haya suficiente “caja” para atender los pagos a finales de cada mes. Así no vamos a ninguna parte.

En los últimos años también se ha instaurado como una máxima que ha acabado de confundir a los gestores y empresarios. Estamos en la era de la velocidad, todo cambia muy rápido y en el futuro aún más. No tiene sentido hacer planes a más de tres años o ¡incluso a más de un año vista!, ¡La empresa que no se adapte a los cambios desaparecerá!.

Estoy de acuerdo con esta última frase, pero se refiere más a los cambios tecnológicos o del mercado. No a que la empresa no tenga que tener una visión de lo que quiere ser a largo plazo. Esto sí que hace desaparecer las empresas. Yo siempre digo que un empresario es el que aspira a que su empresa le sobreviva. De lo contrario lo que tiene es su pequeño negocio,  su “autoempleo”, de hecho.

Esta visión de corto plazo, de funcionar siempre al límite de la liquidez, hace que las pymes estén siempre a un paso de la insolvencia. Cualquier obstáculo, ya sea interno, sectorial o una crisis global acaba poniendo en peligro la supervivencia de la empresa. Pero también del empresario, que como no ha separado sus finanzas de las de la empresa, no se ha preocupado de crear una empresa financieramente independiente, debe terminar vertiendo su propio patrimonio para salvar la empresa y si la cosa se alarga, acaba arruinado y arrastrando a toda la familia a la miseria. Miles de pseudo empresarios lo están todavía viviendo y sufriendo.

Alcanzar la independencia financiera de la empresa es un objetivo suficientemente importante como para dedicar un esfuerzo para pensar y trazar un plan. La separación de las finanzas familiares de las de la empresa permite no poner en peligro la primera si la segunda va mal.

En una crisis particular, sectorial o global, hay múltiples factores que conducen a las pymes a la insolvencia como paso previo al concurso de acreedores y del cierre. Sin embargo, la causa más frecuente que afecta a todas, ya sean medianas o pequeñas, es la falta de flujo de efectivo o de caja. El flujo de caja es el alma de un negocio y de la economía. La falta de un buen caudal de liquidez provoca graves problemas en la actividad económica y comercial.

La falta de liquidez o de tesorería puede ser causada por muchos factores: estructuras fijas demasiado dimensionadas, caídas persistentes de pedidos o morosidad en los pagos por parte de sus clientes. En tiempos de crisis, cuanto más tiempo se demora la recuperación del nuevo ciclo, más se debilita la solvencia de las pymes. La falta crónica de solvencia empresarial es uno de los principales desventajas competitivas al que se enfrentan las empresas pequeñas y su talón de Aquiles.

pastel

 Por otro lado los factores de riesgo más determinantes para el cierre de una empresa son, el alto endeudamiento y  el tamaño. A mayor carga financiera, mayor probabilidad de desaparición ante una crisis. A su vez las empresas de tamaño “micro” son las primeras que desaparecerán.

Causa cierre de empresas

 Una vez centrado el problema, veamos cuáles podrían ser las soluciones. Puedo clasificar estas soluciones en dos grupos. Por un lado las soluciones externas que dependen de terceros, la Administración (rebajas fiscales, ayudas, etc) o nuevas fuentes de financiación privada más allá de las instituciones financieras. En el segundo grupo tenemos soluciones internas que dependen de las políticas de gestión que puedan aplicar pymes y emprendedores en general.

Como ya hemos visto, la falta de un buen flujo de caja provoca graves problemas en la actividad económica y comercial. Sin embargo, rara vez ocupa el centro del escenario y normalmente no es un tema de debate en foros especializados. Esto puede ser debido a la falta de comprensión por parte de muchos responsables de política económica y de los expertos, más acostumbrados a los debates de política macroeconómica, que de problemas de tipo cultural y su efecto sobre las empresas individuales..

Me centraré en las soluciones internas. Desde el punto de vista financiero, el empresario, ahora más que nunca, debe buscar estrategias que le proporcionen una mayor independencia financiera. ¿Cómo?. Pues afinando mucho más la planificación de sus necesidades financieras a medio y largo plazo.

Lo primero de todo sería disponer de flujos netos de caja positivos, de lo contrario no hay nada que hacer. Una vez oí decir en boca de un empresario de quinta generación que la principal fuente de financiación de la empresa deben ser sus clientes. También es importantísimo tener bien controlados los márgenes financieros de las ventas, por producto o por servicio vendido. Sin margen no hay vida.

La estructura financiera de la empresa se debe analizar. Conocer cómo se configura el pasivo, tanto a corto como a largo plazo. Cuantificar la solvencia puede hacerse comparando el activo circulante y el pasivo circulante. El total de las partidas de clientes más la tesorería debe superar a las deudas a corto plazo en 1,5 veces para ir bien, en términos generales.

¿Es el Fondo de Maniobra (Activo Circulante-Pasivo Circulante) suficiente ?

¿Tengo además un paraguas financiero para contingencias extraordinarias?.

Si no es así, es urgente trazar un plan que nos lleve a aumentar la solidez de nuestro negocio, creando un fondo de maniobra suficiente para impedir la iliquidez por falta de flujo de efectivo en el futuro y sin depender de la financiación ajena y su consecuente coste.

Es vital para la supervivencia de la empresa plantearse como objetivo estratégico alcanzar la independencia financiera en un plazo de tiempo determinado y trazar el plan de capitalización pertinente.

 balance

 A menudo el pequeño empresario no separa las finanzas de la empresa de las familiares. Utiliza la empresa para “pasar” gastos particulares y al revés, la capitaliza con dinero propio cuando las cosas van flojas. Esto es peligroso desde el punto de vista fiscal, pero también lo es desde el punto de vista financiero.

 Esta no debería ser la visión de un empresario, al menos cuando todavía no está suficientemente capitalizada, ya que prioriza la satisfacción personal a corto plazo en una fase demasiado prematura. Se dan muchos casos en que estos frutos generados durante un periodo de bonanza han ido a parar a gastos suntuosos, totalmente innecesarias, de la familia, dejando a la empresa familiar, la gallina de los huevos de oro, en una situación de solvencia raquítica. Al menor contratiempo, el empresario debe endeudarse personalmente para salvar la empresa y si la situación se agrava o se alarga acaba en concurso de acreedores y ruina familiar.

Es vital separar las finanzas de la empresa de las del empresario y su familia. También lo es no malgastar el dinero generado por el negocio en bienes de consumo familiar suntuosos antes la empresa no haya alcanzado una patrimonialización suficiente.

     No me canso de repetirlo, un empresario debe aspirar a que su empresa el sobreviva a sí mismo. Por lo tanto debe estar mentalizado para superar muchos malos momentos y crisis, saliendo fortalecida si puede ser. La manera de lograrlo es que no haya demasiadas sorpresas por el camino. Debe prever problemas que puedan generar necesidades financieras extraordinarias y planificar acciones. Esto implica renunciar a satisfacciones inmediatas y es necesaria una visión de largo plazo donde el empresario visualice cómo quiere que sea su empresa en un futuro lejano, incluso en la generación posterior.

Por lo tanto volvemos a la planificación, ya no para alcanzar la libertad financiera sino para resolver obstáculos que podrían ser fatales. Se comienza por hacer una lista de contingencias, cuantificándolas económicamente y trazando un plan para ahorrar el capital suficiente para minimizarlas lo máximo posible. Una lista podría ser:

  • Aguantar una bajada de ventas del 30% durante 12 meses seguidos
  • Soportar una morosidad del 20% en un año.
  • Reestructurar un 30% de la plantilla con despidos.
  • La pérdida de un gran cliente.
  • La pérdida de un Socio inversor.
  • Hacer frente a una multa de la Administración.
  • Etc.

 Yo a los empresarios les hago calcular su “Matriz de Supervivencia”. Esta matriz nos dice cuantos meses puede aguantar una empresa ante una bajada de las ventas gradual. O también sirve para determinar el tamaño del Fondo de Maniobra necesario en función de un escenario estresado de los ingresos.

Por ejemplo, una pyme que factura 3.250.000€, tiene unos costes de funcionamiento de 3.050.000€ y dispone de un colchón financiero de 350.000€.

Matriz 1

Su Matriz de Supervivencia podría ser la siguiente:

Matriz 2

Matriz 3

Como conclusión, las empresas solventes que han sabido generar recursos propios son las que, a medio plazo, acaban logrando dimensiones superiores, una mayor estabilidad y una elevada competitividad que las conduce consecuentemente a poder plantearse planes de expansión y así entrar en el círculo virtuoso del crecimiento. Incluso se les acaban abriendo las puertas a la financiación externa pero, no para sobrevivir, sino para crecer sin avales del propio empresario. ¿Es lo contrario de lo que sucede a la mayoría?. Conseguir financiación para tu casa nueva con aval de tu propia empresa. Pues yo lo he conseguido para alguno de mis clientes empresarios.

Las empresas que salgan de esta será porque tenían ese colchón financiero o porque el empresario lo tenía. En este último caso, si sales de esta, hazme caso. Considera muy seriamente empezar a ser empresario de verdad. Planifica la Independencia Financiera de tu negocio.

La independencia financiera de la empresa debe ser un objetivo estratégico prioritario de cualquier emprendedor o empresario y es clave para asegurar el estado del bienestar de las familias fortaleciendo así nuestro tejido empresarial, demasiado atomizado y débil.

Indicadores de Salud Financiera (V). El Indicador de Independencia Financiera

Es el indicador más importante por su relevancia en la salud financiera familiar. Nos cuantifica los años de independencia financiera que hemos alcanzado en un momento dado. Es decir, los años que nuestro patrimonio total neto nos permitirían vivir con el actual tren de vida. Cualquier persona debería intentar alcanzar una libertad financiera de 20 años en el año de su jubilación.

La fórmula de cálculo es:

Libertad financiera

Para su cálculo se pueden hacer algunos matices. Por ejemplo, podemos incluir o no en el Patrimonio Neto, el valor de la vivienda habitual. Yo no lo haría porque en algún sitio se debe vivir,  aunque siempre podríamos generar unas rentas mediante la contratación de una hipoteca inversa en la última fase de nuestra jubilación.

Las rentas pasivas pueden ser tanto la pensión pública de jubilación,  como otras rentas de activos financieros o inmobiliarios (pensión privada, dividendos, alquileres). Se consideran en la fórmula como un menor gasto. En España se da una circunstancia que ayuda algo mitigar la cantidad necesaria para alcanzar la libertad financiera y  es que la gran mayoría  tiene la vivienda en régimen de propiedad . Entonces cuando se alcanza la jubilación, se tiene que hacer frente a un menor gasto fijo obligatorio respecto a los que han vivido de alquiler y seguirá viviendo de alquiler durante la jubilación.

Cualquier persona trabajadora puede alcanzar la independencia financiera fácilmente si empieza desde el inicio de su etapa activa a implementar los preceptos de la planificación financiera familiar. Por desgracia nuestro país es de los más atrasados de Europa en este aspecto. La gran mayoría vivirá una jubilación con un nivel de vida muy inferior a la que habrá disfrutado en su etapa activa, por modesta que haya sido.

Patrimonio - renta disponible

La realidad es que la riqueza neta financiera (patrimonio neto) media en España alcanza un 187% de la renta bruta disponible, lo que significa apenas 3 años de libertad financiera sin incluir la pensión pública.

Indicadores de salud financiera (IV): El indicador de emergencia

El indicador de Emergencia nos viene a decir cuantos meses de gastos fijos y obligatorios podemos aguantar sin ingresos activos. Se mide en meses. Nos indica por tanto aquel colchón de seguridad que toda familia debería tener apartado para casos de emergencia. Este dinero no debe estar en la misma cuenta corriente que se utiliza para los gastos familiares.

La cuantificación de un indicador mínimo es más difícil de definir ya que dependerá de la estabilidad de los ingresos de cada familia. Así, una familia con dos aportadores funcionarios podría tener un indicador más bajo que otra donde sólo haya un aportador y este sea autónomo con ingresos mensuales fluctuantes y poco predecibles.

En el primer caso, más que un cálculo,  suele ser más fácil pensar en el colchón de emergencia que se debe tener apartado para solventar un gasto imprevisto. Por ejemplo, la reparación del automóvil, la compra de otro lavavajillas, etc.

En el segundo caso podría ser perfectamente necesario disponer de un capital mínimo de 6 meses de gastos familiares fijos obligatorios.

La fórmula sería:

Formula I emergencia

El primer objetivo de cualquier familia debe ser alcanzar cuanto antes el Fondo de Emergencia que les dé seguridad. Esta cantidad de dinero debe estar fuera de la cuenta corriente, colocado en una cuenta remunerada, un depósito a plazo o bien en un fondo monetario. Es la parte del patrimonio financiero familiar con visión a corto plazo, pues en cualquier momento puede ser necesario recurrir a ella total o parcialmente. No se debe pues invertir en productos financieros sometidos a la volatilidad del mercado. Tampoco esperemos obtener rentabilidades reales positivas, es decir por encima de la inflación y los impuestos. Por este motivo, el capital del fondo de emergencia tampoco debería ser la parte mayoritaria del ahorro familiar.

Tristemente, en España, las familias colocan la mayor parte de sus ahorros en activos sólo adecuados para este colchón de emergencia, en activos con visión de corto plazo, cuentas corrientes y depósitos con rentabilidad real negativa. Esta circunstancia representa una pérdida de su capacidad adquisitiva futura enorme. Una auténtica lacra social debida al miedo irracional a perder dinero consecuencia de la escasa cultura financiera que pretende mitigar un servidor.

Indicador emergencia

Indicadores de Salud Financiera (III). El Indicador de endeudamiento.

El indicador de Endeudamiento nos dice la capacidad que tiene la familia para ir devolviendo la deuda gracias a sus ingresos. Es decir, te dice si cada mes podrás pagar las cuotas de los préstamos.

En España, debido a la costumbre de adquirir la vivienda en propiedad, la mayor parte de la deuda de los hogares son en 2.019 préstamos hipotecarios.

Distribución deuda hogares

Se calcula dividiendo la suma de todas las cuotas mensuales de los préstamos entre los ingresos netos mensuales. Este indicador no debe superar el 35%.

La fórmula es la siguiente:

Formula endeudamiento

Este 35% es el límite que las entidades financieras fijan a la hora de conceder financiación.

Cuando uno se dirige a una de estas entidades a solicitar un préstamo y ya se tienen otras deudas, hay que saber que las tendrán en cuenta. Por ejemplo:

Quiero solicitar una hipoteca que me va a suponer una cuota mensual de 950€/mes, los ingresos familiares son de 3.500€/mes y estoy ya asumiendo una cuota préstamo coche de 450€/mes. En indicador de endeudamiento familiar sería:

ejemplo endeudamiento 1

Como supero el 35% no me concederían la hipoteca.

Otra forma de usar el indicador es calcular la cuota máxima que podré asumir.

ejemplo endeudamiento 2

En nuestro ejemplo:

ejemplo endeudamiento 3

Las entidades financieras tienen en cuenta mucho más este indicador que el de Solvencia ya que prefieren clientes que demuestren una buena capacidad de pago recurrente sin que tengan que vender sus activos.

En cuanto a la distribución de la deuda de los hogares en España y según datos de Banco de España en el 1er trimestre del 2.019 la gran mayoría se centra en hipotecas, es decir, en deuda a largo plazo.

 

Indicadores de Salud Financiera (II). El Indicador de Solvencia

El indicador de solvencia financiera mide la capacidad que tiene la familia para hacer frente al pago de todas sus deudas si se vendieran todas sus propiedades. Evidentemente en caso de ser inferior a 1, la familia seria declarada insolvente. Sin embargo se considera que el nivel mínimo para este indicador debe ser de 1,5.

El indicador de solvencia representa la relación entre el valor de la totalidad de las propiedades familiares, Activo Total, y la totalidad del importe adeudado a sus acreedores (hipotecas, otros préstamos y créditos), el Pasivo Total.

Se calcula con la siguiente fórmula:

Activo Total
------------- ≥ 1,5
Pasivo Total
Históricamente se ha utilizado este ratio para analizar la situación financiera de las empresas como indicador de alarma ante una posible quiebra, suspensión de pagos y concurso de acreedores.

Pero las familias también pueden

entrar en quiebra, siempre ha pasado. No ha sido hasta la gran crisis financiera de 2008-2014 que en España se ha considerado una ley específica para las insolvencias de particulares. La ley 25/2015, de 28 de julio o Ley de Segunda Oportunidad. Por lo tanto el problema existe y le puede afectar a cualquiera si no cuida sus finanzas adecuadamente.

Solvencia 2

 

¿Cómo puede evitarse la insolvencia?

Pues la única manera es teniendo especial consciencia a la hora de endeudarse. No querer abarcar más de lo que sea razonable. Teniendo claro que la deuda es un riesgo y que la deuda nos resta libertad. Ser esclavos de la deuda es una de las peores situaciones en las que uno se puede encontrar y por tanto se debe evitar a toda costa. Como principio general, la deuda nunca debería ser superior al 0,65% del valor conjunto de tus propiedades.

Hay pocos casos en los que se pueda justificar el endeudamiento hasta estos límites, como por ejemplo el destinado a la compra de tu primera vivienda. En este caso lo normal es no disponer aún de un colchón financiero elevado.  Sólo con un análisis previo de nuestra capacidad de endeudamiento, (indicador de endeudamiento del que hablo más adelante),  se puede justificar llegar a esos límites de deuda. Así mismo recomiendo, en cuanto sea posible, trazar un plan para amortizar esa deuda de la manera más inteligente posible.

Otro aspecto fundamental que podría evitar muchos problemas de insolvencia familiar es contar con un seguro de vida que cubriera el pago de la deuda en caso de muerte o incapacidad para generar ingresos futuros (invalidez, enfermedad grave, etc). Incluso, sin deudas, cualquier cabeza de familia con responsabilidades debería disponer de un seguro de vida que garantizara el capital equivalente de un mínimo de 5 años de gastos familiares.

Indicadores de Salud Financiera (I). El Indicador de Ahorro

Cuando un asesor financiero profesional inicia una relación con el cliente debería en primer lugar recopilar una serie de informaciones para conocerlo. También, dicho sea de paso, el asesor debería presentarse al potencial cliente aportándole información sobre su experiencia, su formación, sus certificaciones, su manera de trabajar, etc.

No se puede entender una correcta planificación financiera sin conocer en profundidad la situación financiera del cliente, su distribución patrimonial, su capacidad de ahorro, su perfil de riesgo, su horizonte temporal, sus exigencias, etc.

Pero todos estos datos iniciales difícilmente servirán para nada sino se trasladan a un análisis cuantitativo que permita situar la situación actual del cliente en un marco comparativo. Este marco ayudará al asesor a encontrar situaciones no convenientes para una correcta salud financiera y proponer actuaciones para solucionarlas.

Yo utilizo 5 indicadores de salud financiera para mi primer análisis de situación.

1.       Indicador de ahorro

2.       Indicador de solvencia

3.       Indicador de endeudamiento

4.       Indicador de emergencia

5.       Indicador de libertad financiera

Me voy a centrar aquí en el primero: el Indicador de ahorro

El Indicador de ahorro mide la capacidad de ahorro de la familia. Me indica las posibilidades de generación de patrimonio futuro para la consecución de objetivos.

El Indicador de ahorro se obtiene de la siguiente manera:

(INGRESOS NETOS – GASTOS)x100/INGRESOS

Me dice que proporción de los ingresos familiares se podrían destinar al ahorro.

¿Por qué es importante este indicador?

Para contestar a esta pregunta debemos primero ser conscientes de qué es el ahorro. El ahorro es la parte de mi dinero que me guardo para gastarlo en un futuro. Cualquier persona o familia tiene motivos de sobra para guardar algo de su dinero presente.

El primero de todos es la incertidumbre que el futuro lleva implícita. Como no se lo que puede pasar en el futuro, por si acaso me guardo algo de dinero para solucionar imprevistos. Merma en mis ingresos por temas laborales o hacer frente a un gasto inesperado.

También existen razones para guardar dinero que obedecen a certezas futuras. Por ejemplo, comprar algo que ya preveo necesitaré en un momento de mi vida (estudios hijos, cambio coche o casa, móvil nuevo, la jubilación, etc.).

¿Qué puede pasar si llegado un momento tengo que cambiar el móvil y no he ahorrado lo suficiente?. Como es un elemento indispensable de nuestras vidas tendré que adquirirlo si o si. Sólo me quedará la opción de financiarlo, pagando mucho más de lo que vale, dado que los préstamos al consumo suelen tener intereses elevadísimos de doble dígito.

Si financio mis compras sistemáticamente, me empobrezco sistemáticamente. Si lo extrapolamos a un gran número de personas nos encontramos con una Sociedad más pobre, un país peor. ¿O no?. Yendo más allá, hay que tener en cuenta que la jubilación no se puede financiar.

El ahorro es por tanto una actitud frente a la vida. La ecuación no es AHORRO = INGRESOS-GASTOS sino GASTOS = INGRESOS – AHORRO. El ahorro debe ser una constante porque todo el mundo tiene motivos para gastos futuros.

Como dijo el historiador y escritor Cesare Cantú: “Gasta siempre una moneda menos de lo que ganes” 

Salvando la franja de población próxima al umbral de pobreza, muchas familias pueden adaptar sus gastos. Sólo cabe preguntarnos, que pasaría si de repente su jefe le dice que le baja el sueldo un 100€ al mes. ¿Qué haría?. Seguramente adaptar sus gastos a la nueva situación. Alternativamente tendría que mendigar dinero mientras no consiga un empleo mejor pagado. 

La actitud frente al ahorro está directamente relacionada con la cultura financiera de una sociedad. Si vemos las tasas de ahorro de diferentes países europeos, lo de España es cuando menos vergonzoso.

Ahorro en Europa

Pues bien, en mi análisis, cualquier indicador de ahorro inferior al 10%, lo considero negativo. Es decir, la familia no es capaz de ahorrar. Normalmente debería situarse entre el 10% y el 30% en una economía sana. Esto como criterio general. Este indicador hay que ponerlo en contexto según el nivel patrimonial familiar o en que parte del ciclo vital nos encontramos. Una persona de 80 años tendrá menos objetivos de ahorro que una de 40 con hijos, hipoteca, etc.

 

 

El Patrimonio Inmobiliario

pisosNo soy un especialista en este campo, así que no te hablaré aquí de cómo gestionar un gran patrimonio inmobiliario. Más bien mi intención es desmitificar las bonanzas del ahorro en ladrillo, sobre todo para las economías normales.

Llegada la etapa de jubilación ya sólo vamos a poder obtener ingresos pasivos. La mayoría sólo contará con los ingresos de la pensión pública. Otros que hayan planificado sus finanzas a largo plazo contarán con otras fuentes de ingresos. Es obvia la conveniencia de diversificar las fuentes de ingresos con el objetivo de no obtener toda nuestra renta de un único pagador.

Así que te planteo dos posibles  fuentes de ingresos a añadir a la pensión (alquileres y dividendos) y que podrían incrementarse con otras, como algún hobby que se pueda monetizar. La pregunta es obvia: ¿cuál de estas fuentes es mejor? ¿Vale la pena invertir en un inmueble para luego obtener una renta o es mejor invertir sólo en empresas que distribuyan dividendos crecientes?

De hecho, las rentabilidades que se pueden obtener son muy similares. La rentabilidad bruta del alquiler en 2017 quedó fijada en un 4,2% según el Banco de España.

 Rentabilidad alquileres

Los dividendos brutos medios de una cartera diversificada de fondos de reparto están en esos mismos niveles como ya expliqué un post anterior.

rentabilidad por dividendo mayores

Fuente: www.estrategiasdeinversión.com (04-01-2.017)

Pero para averiguar cual es la rentabilidad real que se puede obtener por los alquileres inmobiliarios, utilizaremos un ejemplo con números reales de un piso alquilado en 600 € y del que conozco el precio de mercado: 120.000 €. Es sólo un ejemplo y seguro que se pueden encontrar relaciones precio de compra / alquiler más y menos ventajosos, pero nos servirá para hacer los cálculos y obtener conclusiones.

Con sólo los datos anteriores, que son en los que nos solemos fijar para hacer números se obtiene una rentabilidad anual del 6%. Supera con creces la inflación por lo tanto sería una buena operación.

Pero, claro, estos no son los números que debemos hacer. Son estos otros:

 Renta por alquiler: 600 € x 12 meses = 7200 €

 Precio: 120.000€

  • Impuestos (ITP o IVA): 12.000€ suponiendo el 10%.
  • Comisión intermediario: 6.000€
  • Gastos escritura: 1.200€
  • Cuota cámara propiedad inmobiliaria: 50 €.
  • Cuota comunidad propietarios: 30 € x 12 = 360 €
  • Seguro de hogar básico: 130 €
  • Seguro de impagos de alquiler: 250 €.
  • Impuesto de Bienes Inmuebles: 300 €.
  • Gastos imprevistos (5%): 5% x 600 € x 12 meses = 360 €

 Total Inversión: 140.650€

Por lo tanto la rentabilidad bruta baja al  5.11%

El periodo de amortización de la inversión vía alquileres se sitúa en 20 años.

Si pido una hipoteca para adquirir el inmueble, además pagaré unos 40.000€ de gastos e intereses. He supuesto un préstamo a 20 años al 3%. La rentabilidad entonces me baja al 4,0%

 Es decir, para que la inversión en dividendos sea más rentable que el alquiler, debería superar ese 4,0% bruto, cosa bastante asequible a largo plazo, si invertimos en empresas con dividendos sostenibles y crecientes.

 Pero aún se pueden añadir otros riesgos y costes:

  • Los posibles problemas de impago del alquiler.
  • El deterioro intencionado del inmueble (vandalismo).
  • El importe de las cuotas entre que un inquilino deja el inmueble y lo alquila el siguiente.
  • Los gastos del mantenimiento del inmueble que superen ese 10% de provisión.
  • Los impuestos por la plusvalía. Mucho más elevados en los inmuebles por la plusvalía municipal que puede suponer alrededor de un 5% del precio de venta.

 La inversión en inmuebles conlleva tantos gastos que la rentabilidad real se reduce ostensiblemente y resulta casi siempre inferior al de la inversión en dividendos. Una renta por alquiler que a simple vista puede parecer de un 6%, se convierte apenas en un 4% real.

 Tampoco he tenido en cuenta que invertir en un inmueble implica tener una cantidad de dinero elevada disponible y líquida o pedir una hipoteca. En este segundo caso, el coste de adquisición se incrementa notablemente por la escritura, los gastos de apertura y los intereses. A parte, implica el riesgo de apalancamiento. Recuerdo que cuando uno se endeuda con el banco responde con el bien hipotecado y con todos sus demás bienes presentes y futuros. Ese riesgo únicamente lo asumiría para adquirir mi propia casa, mi hogar.

En cambio, la inversión en dividendos permite aumentar la inversión progresivamente y sin gastos adicionales salvo las comisiones de compra, custodia y cobro de dividendos. En todo caso muchísimo menores que en el caso anterior.

¿Qué te quiero transmitir con todo esto? . Básicamente tres ideas:

Diversificar el patrimonio es imprescindible. La diversificación es lo único que da realmente seguridad a la inversión. La inversión en inmuebles permite diversificar infinitamente menos que la inversión financiera por dividendos. Si no te alcanza para comprar al menos diez inmuebles bien distintos (vivienda, comercial o industrial) y geográficamente bien repartidos, el riesgo será brutal.

 La liquidez es oro. Para vivir hace falta disponer de dinero y del ladrillo no se come. La facilidad de liquidar total o parcialmente una inversión en dividendos es infinitamente superior a la de una inversión en alquileres. De hecho es imposible liquidar parcialmente un inmueble.

La inversión en inmuebles para obtener una renta requiere una inversión inicial alta, a diferencia de la inversión en  dividendos. Endeudarse para comprar un inmueble como inversión es correr un alto riesgo y añadir costes e intereses.

La inversión por dividendos tiene menos incertidumbres que afecten a la renta. Por ejemplo, si un inquilino deja un inmueble en mal estado, el coste de rehabilitarlo afectará notablemente a la rentabilidad de la inversión. Como dato, antes de alquilar el piso del ejemplo se invirtieron 20.000 € en cambiar cocina, baño, ventanas, puertas y pintar. En caso de comprar el piso para alquilarlo, este gasto formaría parte de la inversión inicial. Cada vez que ha habido un cambio de inquilino se han invertido 1500-2000 € adicionales para dejarlo a punto para el siguiente alquiler. Eso implica reducir la rentabilidad de ese año en un 2%. Otro punto a comentar es que si el objetivo es tener una inversión estable hay que asegurarse de que el inquilino está a gusto y eso implica cuidarle, y cuidarle se suele traducir en dinero, como introducir mejoras en el inmueble o hacer reparaciones que no sean obligatorias por contrato.

Pero entonces, ¿por qué tanta gente invierte en inmuebles?. Por un lado está la idea de que el valor del inmueble siempre crece. Este mantra también es discutible. Por ejemplo durante los años 2007 a 2015 fueron los activos inmobiliarios los únicos que bajaron de precio. Por lo tanto, depende del precio de compra (¿burbuja?) o de la zona. Aunque ciertamente, a largo plazo, el valor aumentará. Una cartera de fondos de reparto también.

Patrimoni España

Un piso es un activo que se puede tocar y eso da sensación de tener una propiedad segura. Es un aspecto meramente psicológico, ¿no crees? .

Parece que el hecho de desconocer el precio de mercado día a día da mayor tranquilidad que en el caso de invertir en un mercado extremadamente transparente como el financiero donde uno puede ver las cotizaciones cada día y tener esa información cuando los precios bajan  asusta mucho. Pero claro los pisos no se tasan cada día. Quizás cada 5, 10 años. Pues con una cartera financiera, lo mismo.

Como nos indica el siguiente gráfico, la rentabilidad de la vivienda en España también es volátil y con una tendencia claramente bajista.

 Rentabilidad vivienda

Pero esa revalorización del 10,9% en el precio del inmueble, se acaba reduciendo casi a la mitad al incluir los enormes costes (impuestos y costes en la compra + impuestos y gastos en el mantenimiento + impuestos y costes en la venta). De hecho hay que esperar 10 o 15 años hasta haberlos amortizado para obtener rentabilidad positiva.

Con todo, la rentabilidad a largo plazo de un buen inmueble no es mala, pero el riesgo por iliquidez y sobre todo por no diversificar podría no compensar. Una alternativa puede ser invertir en REIT (SOCIMIs en España) vía fondos de inversión mundialmente diversificados y líquidos. Ahí el riesgo es ínfimo.

Yo, como planificador financiero, aconsejo a las familias adquirir, si pueden,  en propiedad su propia vivienda, ya que se convertirá en un menor gasto durante la jubilación. Pero como medio de ahorro, sólo lo veo factible para grandes patrimonios como parte de una cartera diversificada de activos y gestionada profesionalmente.

Aprovecha tu empresa para asegurarte un futuro confortable

A lo largo de mi carrera profesional me he encontrado muchas veces con empresarios cuya preocupación era asegurarse de un buen nivel de vida a partir del momento de dejar la empresa. La preocupación venía del hecho de que sus finanzas personales no les permitían tener este objetivo claro, a menos que se pudieran vender la empresa a un valor irreal. No se planteaban iniciar un plan de ahorro para la jubilación porque esto suponía aumentarse el salario con el consiguiente coste para la empresa (sueldo bruto, cotización, etc). Uf, para ahorrar individualmente 1.000 € netos, el coste para la empresa subía a casi 1.500 €, un 50%. Inasumible.

Pues bien, ninguno de ellos conocía que la empresa puede ir creando un plan de ahorro destinado a su jubilación sin sobrecoste y con importantes ventajas fiscales. La empresa puede iniciar un plan de acumulación de capital mensual de por ejemplo, estos 1.000 € mediante algún producto de ahorro asegurado e ir obteniendo un rendimiento a largo plazo. Empresa y trabajador (empresario, directivo, etc) firman un acuerdo donde queda patente el objetivo y las condiciones de este plan. La empresa será el tomador del seguro de ahorro, el trabajador será el asegurado y el beneficiario en caso de vida del asegurado al finalizar el plan establecido será la empresa quien se dispondrá a pagar al trabajador quien habrá generado una renta irregular.

En caso de muerte del asegurado, el beneficiario puede ser la familia, el socio, etc. Al llegar el momento acordado, el trabajador cobra este importe acumulado durante años con una reducción fiscal del 30% sobre la base imponible ya que Hacienda lo contempla como renta irregular generada en más de 2 años y con un límite de 300.000 €. La empresa lo contabiliza como gasto en la partida Sueldos y Salarios y así no genera Impuesto de Sociedades porque el gasto supera las plusvalías financieras acumuladas durante el período. De hecho la empresa, habrá devengado unas prevendas a favor del trabajador y la cotización a la Seguridad Social que hubiera supuesto un aumento de sueldo equivalente. A la Seguridad Social tampoco tendrá que pagar más allá del tope de la base de cotización máxima establecida actualmente en unos 3.750 € mensuales o 45.000 € anuales, tanto si cobra 100.000, 200.000 o 300.000 €.

Algunas empresas aprovechan estos planes para fidelizar directivos, que si se van antes del plazo estipulado, pierden estos “bonus” generado. Es un derecho condicionado al comportamiento del trabajador. Tanto empresa como trabajador se benefician reduciendo gastos por cotización la una y por irpf el otro, además de las ventajas de la planificación financiera, de la capitalización, del interés compuesto, y del hecho de contar con un seguro de vida , para proteger a otro socio (asegura la continuidad de la empresa), o proteger a los familiares (cónyuge o hijos) o a quien se desee designar como beneficiario.

¡¡Nunca más me volverá a pasar !!

Sazatornil

La mayoría de las pequeñas empresas no disponen de un Plan Estratégico. Una visión escrita de a dónde se quiere llegar a largo plazo. Las empresas medianas que puedan tener este Plan Estratégico bien definido ya pueden ser algunas más. Pero casi ninguna de ellas incluye como línea estratégica la Independencia Financiera. Cuando se crea una empresa, uno de los principales objetivos, debe ser llegar a no depender financieramente de terceros en un plazo de tiempo establecido.

La independencia financiera no implica que la empresa tenga que renunciar a recursos financieros externos como la obtención de crédito bancario. Pero esta opción únicamente se debería contemplar para la adquisición de recursos de capital para el crecimiento, como adquirir nueva maquinaria, renovar instalaciones o emprender un plan de internacionalización. La independencia financiera significa disponer de recursos financieros suficientes para abordar las crisis.

Por ejemplo, soportar una bajada de un 30% de las ventas durante un año o disponer de los fondos propios suficientes para abordar una reducción del 30% de la plantilla o sencillamente pagar una multa por algún incumplimiento de la última normativa vigente. Cuando las cosas van mal, ningún banco dará financiación y acabarán siendo los socios los que deban hacerse cargo de arreglar la situación. Es decir, pagará la familia o cerrará.

Plan financiero empresa

 La Planificación Financiera de la empresa familiar nos permite prever situaciones difíciles y superarlas. Tener un plan de contingencias futuras es el primer paso. Definir los gastos necesarios para solucionar las principales amenazas que puedan aparecer en el futuro y un plan de acumulación de capital propio, salvaría al 54% de las empresas que cierran. Yo siempre digo que un auténtico empresario es aquel que aspira a que su empresa le sobreviva a sí mismo. De lo contrario, lo que tiene es su negocio, su medio de ocupación. Es peor que ser empleado. ¡Todas las obligaciones y ningún derecho!  Pero esta planificación también debe hacerse en el ámbito familiar del empresario, por lo que cada uno, Empresa y Familia, queden separados y protegidos. No puede ser que una crisis que golpee a la empresa arrastre también a la miseria a la familia del empresario.

Pues empresario, piensa que la economía es cíclica y que periódicamente evitará épocas de vacas flacas. O simplemente puede pasar por malos momentos particulares en periodo de bonanza económica. La manera de estar preparados y superar las crisis es que la empresa haya logrado la independencia financiera. Con la Planificación Financiera se puede conseguir. Las empresas que superan las crisis, son las que crecen y pasan de pequeñas a medianas y de medianas a grandes. En la última crisis económica, muchos empresarios vieron truncado su sueño y no sólo perdieron la empresa, también arrastraron a su familia en la miseria. Para los que se han vuelto a levantar o para los que sobrevivieron pasándolo fatal, ¡que nunca más les vuelva a pasar !

Implantar la planificación financiera en nuestras pymes es clave para aumentar la calidad del tejido empresarial, demasiado atomizado y débil.

Vivir de Rentas

El dinero sirve para que las personas podamos vivir gracias al consumo de los productos y servicios que necesitamos.

Por lo tanto el dinero hay que cuidarlo, no perderlo, ¿verdad?. Pero es que además de no perderlo, puedo y debo hacer que mi dinero trabaje para mi. Hay que hacerlo rendir, generar rentas.

Si nos paramos a  pensar, es fácil llegar a la conclusión de que por el dinero se paga. Se pagan rentas. De hecho siempre ha sido así y siempre lo será. De lo contrario nadie invertiría su dinero en nada y el Mundo se paralizaría. Si no hay accionistas, no hay empresas, no hay empleo, no hay impuestos, no hay Estado y no hay deuda. Por lo tanto tampoco nada generaría intereses. Pero es que tampoco existiría la propiedad inmobiliaria, si no hay empleo.

No habría ningún tipo de activo del cual pudiéramos ser propietarios. Recordemos que una ACTIVO, es una propiedad que genera rentas. Esa es su definición.

Bien, pues existen en el Mundo únicamente tres tipos de ACTIVOS, que generen rentas, sin deshacerme de su propiedad.

RENTA VARIABLE. RENTA FIJA Y RENTA INMOBILIARIA que a su vez generan DIVIDENDOS, INTERESES Y ALQUILERES.

En un Mundo donde siga existiendo la propiedad, siempre seguirán existiendo estos tres ACTIVOS.

Pero, entonces para obtener rentas de mi dinero, ¿hay que invertir comprando estos activos?. Entonces, hacer esto ¿es suficientemente seguro?, ¿está garantizado mi capital?

Para responder a estas preguntas hay que entender donde está la seguridad y donde no. La seguridad de no perder mi dinero no está en NADA, está en el TODO.

Es decir, no existe ningún activo financiero o inmobiliario seguro. Aunque alguien me dé su garantía. Ese alguien también puede desaparecer, y entonces… la garantía ¿qué?.

Ni el Estado, ni mi Banco ni cualquiera de las mayores empresas cotizadas están a salvo de la quiebra o insolvencia. ¡Nada está garantizado!. El Fondo de Garantía de Depósitos no cubre más del 0,3% de los depósitos en España. Los Bancos ya no se salvarán más según la nueva legislación europea. Cualquier empresa puede ser víctima de una crisis o de un consejo de administración que estafe a sus accionistas. Lo hemos visto muchísimas veces. Nokia, Lehman Brothers, Emron, Kodak, Banco Popular, Pescanova, Rumasa, La Seda, Martinsa Fadesa,  etc..

Entonces, si para obtener rentas debo invertir en activos pero no hay ningún activo seguro. ¿Cómo se come esto?.

Entendiendo el siguiente concepto dogmático. Lo único seguro es el TODO.

Lo único que no ha quebrado nunca y nunca lo va a hacer es el MUNDO. El Mundo siempre progresa. De una manera u otra el Mundo siempre acaba saliendo adelante a pesar de guerras, crisis, huracanes y terremotos. La razón es que el ser humano es así, un ser adaptativo que nunca se conforma con lo que tiene y siempre desea estar mejor.

Entonces la clave está en invertir en una muestra mundial de cada uno de esos tres activos que generan rentas.

Por si fuera poco, resulta que además estas rentas siempre tienen un valor real positivo, es decir superan en valor a la suma de inflación e impuestos. De lo contrario, vuelvo a repetir, a  nadie le compensaría invertir. Mejor gastar el dinero rápidamente antes de que se devalúe demasiado.

Pero, claro, una persona normal o incluso aunque sea bastante rica no puede tener una muestra mundial de todas las empresas, todos los bonos y todos los inmuebles. Es imposible.

Sí que es posible, si. Hace décadas que existen las Instituciones de Inversión Colectiva, más conocidas por otro nombre, los Fondos de Inversión. Siendo partícipe, es decir propietario de participaciones, de estos productos financieros cualquiera puede diversificar lo suficiente como para no jugársela a ningún activo en concreto. Cada fondo puede estar repartido en cientos de activos individuales. Eso sí, deben ser fondos globales, mundiales. Nada de especular a un sector o a una zona geográfica. ¿Sabe que existen fondos cuyos participes logran reunir un capital mayor que el PIB de un país mediano como por ejemplo de España?. Enormemente capitalizados proporcionan una enorme seguridad. ¿Sabe quién es el propietario de esos fondos?. Cada uno de los partícipes proporcionalmente a su inversión. Con 1.000€ o incluso menos, cualquiera puede ser propietario de una muestra mundial de esos tres Activos. Pues bien, existe un tipo de fondos que reparten las rentas obtenidas por los activos a sus propietarios periódicamente (mensual, trimestral, etc). Son los fondos de reparto. Los hay a decenas.

A partir de esta idea uno debe componerse una cartera diversificada que contemple cada uno de esos tres activos ponderando su peso en función de las rentas de cada tipo de activo. Claro, hay que ponderar su peso en función de la renta. Hay momentos del ciclo económico que los dividendos son mucho más elevados que los intereses, como cuando se acaba de pasar una crisis económica. En otros momentos del ciclo, los intereses son mayores que los dividendos y hay que sobreponderar la renta fija.

Así es como se puede obtener rentas de mi dinero sin especular ni arriesgar a que ningún activo en concreto pueda fallar. Eso sí, cotizan en mercados globales regulados y por lo tanto cada día pueden oscilar de precio. Pero eso es genial. Siempre se sabe a qué precio puedo comprar o puedo vender. A usted le gusta ver los precios en la carta del restaurante ¿no?. Además se que siempre va a haber alguien al otro lado cuando yo quiera vender. Por favor, no invierta nunca en ningún producto financiero que no cotice. No invierta nunca en productos bancarios no cotizados, por muy adornados con garantías que estén. Siempre saldrá perdiendo.

En resumen,

Siempre se pueden obtener rentas del dinero por encima de la inflación más los impuestos.

Existen tres activos que dan rentas, Renta Variable, Renta Fija y Renta Inmobiliaria que a su vez proporcionan dividendos, intereses y alquileres.

Se debe invertir adquiriendo en propiedad una muestra mundial de esos activos, mediante fondos de reparto cotizados en mercados regulados.

Evolución  de una cartera real de fondos de reparto durante el periodo 2008-2016.

Fonods reparto